El Cid, por Anthony Mann (1961).
Habiendo hecho una detenida visualización de la película, fui anotando varios temas a lo largo de ésta que me parecieron interesantes para hacer una crítica desde un punto de vista histórico. Para empezar, se nos presenta al pueblo musulmán desde el punto de vista cristiano no solo como un invasor, sino como una amenaza cultural que busca destruir la propia cultura local; hecho que me parece cuanto menos irónico si tenemos en cuenta el importante legado que ha dejado en la Península Ibérica.
Podemos ver en la película, cual fue el origen del término “Cid” con el que pasó a la historia el héroe Rodrigo Díaz de Vivar: habiendo tomado preso a un enemigo musulmán, decide perdonarle la vida. Éste, como muestra de respeto y reconocimiento, se dirige a Rodrigo como “Cid”. Al parecer, hay cierta desambiguación en cuanto al origen real de este apelativo. Una primera teoría nos lo presenta como una transcripción de la palabra árabe “sayyid”, con el significado de amo o señor, pero una segunda teoría, quizás la más acertada, nos dice que su origen está en la palabra árabe “sidi” o “sid”, usado para dirigirse a algunos cargos importantes musulmanes.
Llegados a este punto, están presentados algunos de los personajes principales en el guión de la película: Fernando I, rey de Castilla de quien se nos dice que es al que presta servicio Rodrigo, doña Jimena, quien es pretendida por Rodrigo y el conde García Ordoñez, el cual compite con Rodrigo por el amor de doña Jimena. Más adelante aparecen los hijos del rey Fernando I: Urraca, Alfonso y Sancho, quienes se disputan la herencia de su padre. Así pues, se van manifestando diferentes temas característicos de la Edad Media: la visión del amor, el honor y la lealtad, la traición, así como el valor de la vida. Del mismo modo, podemos observar una serie de anacronismos que procederé a tratar a continuación.
La caracterización de estos personajes busca tanto la perfección y el espectáculo visual que en ocasiones roza lo absurdo, con esos ropajes impecables, vestimenta tan bien cuidada, así como una excesiva carga estética en cuanto al cuidado personal de los personajes, en referencia a los peinados y unos afeitados perfectamente cuidados.
Centrándonos en lo que es el hilo argumental de la película, hay tres partes en las que se centra la historia:
1. Las acusaciones de traición y exilios de Rodrigo.
Merece especial atención este punto, puesto todo lo que conlleva el ser un traidor, el director lo trabaja de una forma un tanto peculiar, ya que el trato que recibe Rodrigo como traidor, según mi punto de vista, me parece un tanto amable, poco apropiado para lo que conlleva el ser acusado de traición.
2. La redención de Rodrigo con el rey y doña Jimena.
Englobo estos dos aspectos en el mismo punto, puesto que con los actos realizados por Rodrigo para redimir sus pecados, le sirven para ganarse finalmente el amor de doña Jimena. En ambos casos, son hechos fuera de lugar. Se nos da a entender que, por justicia divina, Rodrigo gana el duelo por el que se compite la posesión de Calahorra, hecho que no ocurrió de tal forma, sino que fue por obra de Alfonso VI tras la muerte de Sancho Garcés IV haciéndose con el control de la Rioja, tomando Nájera y Calahorra bajo su posesión, varias décadas más tarde de lo que se cuenta en la película.
3. Reconquista y defensa de Valencia.
Este hecho coincide con el final de la película y la muerte de Rodrigo, quien es herido de muerte en el hombro por una flecha defendiendo Valencia. Este final está algo fuera de lugar, pero debemos entender que es una adaptación al guión y a lo que una superproducción comercial conlleva, ya que siguiendo el ritmo que tiene la película, narrar las principales hazañas por las que es recordado la figura del Cid y que se obviaron, alargarían notablemente la película.
Para finalizar, merece especial atención un anacronismo bastante grave. Se puede ver a todo un pueblo coreando con Rodrigo a la voz de “¡por España!”, así como varios personajes mencionando a España, nombre que históricamente no aparece oficialmente hasta varios siglos más tarde, pero hay que tener en cuenta el contexto en el que la película vio luz al público, bajo el régimen franquista, que pudo ser un importante condicionante para este caso en concreto.
Álvaro Fernández Martínez
Historia Medieval de España, Grupo 1
31/05/2010
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